El frío hace aquí su sentencia,
El viento masacra las hojas,
Todo tiene colores opacos,
Hasta el aire se mezcla con la melancolía,
Lo desperdiciado: en aquello se encuentran los poetas.
Las caras nos miran disconformes,
Pero mi felicidad, hoy alcanza la punta del cerezo,
Y se queda ahí,
Hasta que un viento otoñal la desplaza de su sitio,
Y se estrella en el suelo,
Pierde masa cerebral,
Queda invalida y sólo respira.